La posible candidatura de Cristina Fernández de Kirchner reavivó el protagonismo de la Tercera Sección Electoral de la provincia de Buenos Aires, una región estratégica por su peso político, demográfico y simbólico. Este distrito, que concentra gran parte del conurbano sur, ha sido históricamente un núcleo de apoyo sólido para el peronismo, y especialmente para el kirchnerismo.

Conformada por 19 partidos, la Tercera Sección incluye municipios como La Matanza —que por sí sola representa más del 40% del padrón de la sección—, Lomas de Zamora, Quilmes, Avellaneda, Lanús, Almirante Brown, entre otros. En total, más de 4 millones de electores están habilitados para votar en esta región, lo que la convierte en una pieza fundamental para cualquier armado electoral con aspiraciones de incidencia nacional.

La Matanza, en particular, se considera “la madre de todas las batallas” por su volumen electoral y su tradición peronista. En elecciones anteriores, fue uno de los distritos donde el kirchnerismo logró consolidar victorias, incluso en contextos adversos a nivel nacional.

La presencia de Cristina Kirchner en este territorio no es nueva: su figura mantiene niveles de adhesión altos, especialmente entre sectores populares, y su regreso a escena podría tener un fuerte impacto en la estrategia del peronismo para las legislativas del 7 de septiembre.

En este contexto, la Tercera Sección no solo representa un termómetro político, sino un verdadero campo de disputa que puede inclinar la balanza de las elecciones bonaerenses —y, por arrastre, del tablero nacional—. Con el calendario electoral en marcha, los movimientos en esta zona serán seguidos de cerca por todas las fuerzas políticas.

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