Greta Thunberg se unió a una flotilla humanitaria que partió desde el sur de Italia rumbo a Gaza, con el objetivo de entregar ayuda en medio del bloqueo israelí. La iniciativa generó una fuerte polémica cuando el senador estadounidense Lindsey Graham comentó en X: “Espero que Greta y sus amigos sepan nadar”, en aparente alusión al riesgo de ser atacados en el mar.
El comentario fue duramente criticado en redes sociales, donde muchos lo calificaron como una amenaza encubierta y un gesto de insensibilidad ante una misión humanitaria. Thunberg respondió: “Esta misión es peligrosa, pero el silencio ante el genocidio es mucho más peligroso”.
Mientras tanto, el secretario general de la ONU, António Guterres, se mostró “consternado” por la reciente matanza de civiles en Rafah y pidió una investigación inmediata, además del ingreso urgente de ayuda a gran escala en Gaza.





