Investigadores, becarios y personal técnico realizan una protesta con acampe frente al Polo Científico para denunciar recortes, salarios por debajo de la línea de pobreza y el freno a la carrera científica.
En un contexto de fuerte visibilidad mediática por el éxito de la expedición submarina transmitida en vivo desde Mar del Plata, trabajadores del CONICET lanzaron un paro de 48 horas con acampe incluido frente al Polo Científico-Tecnológico en Palermo. La medida comienza este miércoles 6 de agosto y busca exponer la crítica situación que atraviesa el sistema científico argentino, marcada por recortes presupuestarios, despidos y salarios que, según denuncian, están por debajo de la línea de pobreza.
La protesta incluye charlas con científicos, un acto central el miércoles por la tarde y una marcha con antorchas. El jueves por la mañana, las actividades continuarán con una asamblea abierta. El reclamo también apunta al congelamiento de la Carrera del Investigador Científico (CIC) y del Personal de Apoyo (CPA), cuyos resultados de la convocatoria 2023 siguen sin publicarse desde el inicio de la gestión de Javier Milei.
Uno de los focos principales de la protesta es el recorte en becas postdoctorales y la paralización de los Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica (PICT), que constituyen una fuente clave de financiamiento para el desarrollo de estudios en múltiples áreas del conocimiento. Los manifestantes denuncian un ataque sistemático al sistema de ciencia y técnica del país.
Según datos del INDEC, entre enero y junio de 2025 el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCTI) perdió más de 4.000 empleos públicos, de los cuales 1.085 pertenecen al CONICET. Esto representa una reducción del 5,4% en su planta, agravando la situación laboral de investigadores y técnicos en todo el país.
La comunidad científica señala como principales responsables del ajuste al presidente del CONICET, Daniel Salamone, y al secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología, Darío Génua. A ellos acusan de permitir el desfinanciamiento de una institución clave para el desarrollo nacional, en un momento en el que sus aportes —como lo evidenció la exitosa expedición submarina— reciben reconocimiento tanto local como internacional.





