Lejos de mostrar señales de alivio, octubre volvió a exponer la fragilidad del modelo económico: la canasta básica para un hogar estándar escaló a $1.213.798,81, empujada por subas en Transporte y alimentos. Con un alza mensual del 3,1% y un avance anual del 23%, el deterioro social se acelera. A esto se suma un IPC del 2,3% que ya acumula 24,8% en diez meses, demostrando que la inflación sigue viva pese al relato oficial.
Mientras la gestión nacional intenta exhibir disciplina fiscal como único logro, la realidad de la calle es otra: más familias caen en la pobreza, la movilidad se encarece y el “costo Milei” se siente en cada compra cotidiana. Las divisiones que menos aumentaron —Recreación y equipamiento del hogar— ya se volvieron bienes de lujo para millones que apenas pueden cubrir lo básico.





