La reforma laboral volvió al centro de la agenda económica luego de que trascendiera un documento interno con propuestas de modificación en varios artículos de la Ley de Contrato de Trabajo. El borrador incluye la posibilidad de ampliar la contratación por proyectos, ajustar la indemnización en ciertos casos y establecer nuevos parámetros para la resolución de conflictos laborales.
En materia de vacaciones, el texto plantea habilitar un esquema más flexible que permita dividir los días en varios tramos y facilitar acuerdos individuales. También se discute la posibilidad de simplificar licencias especiales y adaptar el régimen a distintas estructuras productivas, especialmente en servicios, comercio y actividades digitales.
Empresarios consultados ven con buenos ojos algunas de las iniciativas, aunque sostienen que el foco debe estar en reducir la litigiosidad laboral y dar previsibilidad jurídica. Desde el sindicalismo, en cambio, advierten que cualquier reforma debe preservar los derechos básicos y evitar mecanismos que precaricen el empleo en un contexto de contracción del mercado laboral.
El Gobierno anticipó que buscará un consenso amplio antes de avanzar con un proyecto en el Congreso. La discusión promete ser uno de los capítulos centrales del debate económico de 2026, en un país donde la destrucción de empleo registrado y el cierre de empresas marcan un escenario laboral particularmente delicado.





