El Gobierno avanzará desde enero con un recorte generalizado de subsidios a la energía que afectará a usuarios residenciales y comercios. Con el nuevo Subsidio Energético Focalizado (SEF), desaparecerán los niveles de ingresos y solo se considerará si el hogar califica o no para recibir asistencia. Las bonificaciones se restringirán a los períodos de mayor demanda y se reducirá el volumen de consumo subsidiado.

Hoy, más de 9,2 millones de hogares reciben ayuda en electricidad y 5,1 millones en gas. Con la nueva resolución, unas 140.000 familias de ingresos medios quedarán afuera del beneficio por superar el límite de tres canastas básicas. Los usuarios que mantengan el subsidio tendrán descuentos del 50% solo hasta un tope de entre 150 y 300 kWh según la estación del año; el excedente se pagará a tarifa plena.
La Secretaría de Energía abrió una consulta pública de 15 días y espera implementar el sistema desde enero sin trámites adicionales para quienes ya están registrados en el RASE. La medida anticipa aumentos en las facturas, aunque aún no se informó el impacto promedio previsto.

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