Tras el operativo, la vicepresidenta Delcy Rodríguez quedó como figura clave del “día después” y empezó a enviar señales públicas hacia Washington. En un mensaje difundido en redes, planteó la idea de un vínculo “equilibrado” y un esquema de cooperación, intentando encauzar la crisis hacia una negociación política.
La movida fue leída como un intento de reducir el riesgo de escalada y ganar margen ante una situación inédita: un gobierno en shock, un líder capturado y un tablero regional partido entre aplausos y condenas.
En Estados Unidos, la Casa Blanca sostuvo que la transición venezolana requerirá coordinación y dejó trascender que habrá contactos “en el momento adecuado”. Con eso, el fin de semana dejó una foto potente: Caracas sin su jefe político y una negociación internacional q





