El ex presidente venezolano Nicolás Maduro compareció este martes ante un tribunal federal de Nueva York, donde se declaró inocente de los cargos por narcotráfico y afirmó que sigue siendo el presidente legítimo de Venezuela. Ante el juez Alvin Hellerstein, rechazó las acusaciones en su contra y, al salir de la audiencia, se definió públicamente como “un prisionero de guerra”. La próxima comparecencia judicial fue fijada para mediados de marzo.
La audiencia fue de carácter preliminar y tuvo como objetivo formalizar la imputación y establecer el cronograma del proceso. La defensa insistió en que se trata de una causa política, mientras que la fiscalía estadounidense ratificó su decisión de avanzar con el juicio en territorio norteamericano. El caso abre un escenario inédito: un ex jefe de Estado latinoamericano detenido y juzgado por la Justicia de Estados Unidos.
Horas después, la tensión se trasladó a Venezuela. Durante la noche, se registraron disparos y detonaciones en las inmediaciones del Palacio de Miraflores, sede del Poder Ejecutivo. Aunque no hubo confirmación oficial sobre víctimas o daños, los episodios reflejaron el clima de extrema incertidumbre política que atraviesa el país tras la captura de Maduro y su traslado a Nueva York.





