La decisión se da en un contexto de protestas internas y un fuerte deterioro del vínculo diplomático con Washington.
El gobierno de Irán ordenó el cierre de su espacio aéreo como medida preventiva en un escenario de alta tensión con Estados Unidos. La determinación se produjo en simultáneo con una escalada del conflicto político y social interno, marcado por protestas y una fuerte respuesta represiva de las autoridades.
La medida impactó de manera directa en vuelos comerciales y rutas internacionales que atraviesan la región, generando preocupación en aerolíneas y organismos de seguridad aérea. Desde Teherán justificaron la decisión en la necesidad de garantizar la seguridad nacional ante posibles amenazas externas.
El cierre del espacio aéreo se suma a una serie de gestos que profundizan el enfrentamiento con Washington, que en los últimos días endureció su discurso contra el régimen iraní por la represión a las manifestaciones. El escenario abre interrogantes sobre la estabilidad regional y posibles nuevas sanciones o represalias diplomáticas.




