El Gobierno encara la recta final de las negociaciones políticas de la reforma laboral, con una semana clave antes del inicio de las sesiones extraordinarias en el Congreso. Patricia Bullrich y Diego Santilli lideran la estrategia oficialista para consolidar apoyos, tras meses de demora y presiones sindicales que habían postergado el debate.

Los principales focos de tensión se ubican en las críticas de gobernadores peronistas y de la oposición frente al artículo que modifica alícuotas del impuesto a las Ganancias sobre las sociedades, lo que, según esos mandatarios, afectaría ingresos provinciales sin compensaciones claras. En paralelo, sectores empresarios y técnicos reclaman mayor seguridad jurídica para acelerar la formalización del empleo.

Desde la CGT hasta sectores gremiales de ATE y la UOM mantienen su rechazo a cambios en convenios colectivos y a la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que reemplazaría parte del régimen actual de indemnizaciones. La tensión política persiste mientras el oficialismo busca evitar que el debate desborde a futuro.

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