Tras una extensa sesión que comenzó a las 11:30 y finalizó a las 3:45 de la madrugada del jueves 12 de febrero, el Senado aprobó la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei. El proyecto obtuvo 42 votos afirmativos y 30 negativos, sin abstenciones, y se aprobaron los 26 capítulos que integran el texto. Ahora, la iniciativa será girada a la Cámara de Diputados, donde el oficialismo buscará convertirla en ley antes del 27 de febrero.

Para alcanzar la mayoría necesaria, el Gobierno realizó concesiones tanto a gobernadores aliados como a la CGT. Entre los cambios acordados se eliminó el artículo que preveía una rebaja del Impuesto a las Ganancias para grandes y medianas empresas, una medida que implicaba un costo fiscal superior a los 2 billones de pesos para las provincias.

También se mantuvo por dos años el aporte solidario a los gremios, con un tope del 2%, y no se redujeron las cargas destinadas a las obras sociales, que permanecerán en el 6%. Además, se confirmó que los bancos seguirán siendo los únicos habilitados para el pago de salarios, descartando la posibilidad de que billeteras virtuales cumplan esa función, como figuraba en la versión original.

La reforma laboral se convierte así en una de las principales apuestas legislativas del Ejecutivo tras la aprobación del Presupuesto 2026 y la Ley Bases en 2024. El debate ahora se trasladará a Diputados, donde se espera una discusión intensa tanto por el alcance de los cambios como por su impacto en trabajadores y empresas.

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