El proyecto oficial para modificar la ley de salud mental reavivó el debate sobre el modelo de atención vigente. La iniciativa introduce cambios en las condiciones de internación y en la estructura del sistema. También plantea nuevas formas de intervención en situaciones complejas.
Desde el Ejecutivo aseguran que la reforma busca dar respuestas más eficaces a problemáticas actuales. Argumentan que la normativa vigente presenta limitaciones operativas que dificultan la atención. En ese marco, proponen actualizar criterios y procedimientos.
Sin embargo, referentes del campo de la salud mental expresaron preocupación por el contenido del proyecto. Señalan posibles retrocesos en derechos y cuestionan el enfoque general de la reforma. El tema ya genera tensión entre distintos actores del sector.




